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20101228

Un botón para conectarlos a todos

Todo en este universo está conectado. Esto es fácilmente demostrable atendiendo a las leyes de la física (las interacciones gravitatoria, electromagnética, nuclear fuerte y débil nos unen a todos) y también es una tendencia común en la mayor parte de creencias espirituales.
Y, por si esos no fuese argumentos suficientes, tenemos el Botón de Reinicio Universal que, al ser capaz de reiniciar el mundo por completo, necesariamente debe estar conectado a todo y, por ende, conectándolo todo.

Las partículas estelares permanecen unidas gracias a la fuerza gravitatoria. Las reacciones nucleares hacen que las estrellas, como el Sol, emitan luz y calor. El calor solar mantiene las condiciones térmicas adecuadas para la vida en la Tierra; la luz permite la transformación de agua y dióxido de carbono en materia orgánica. Y la combustión de materia orgánica me mantiene en movimiento mientras escribo este blog.




Para muestra, un botón:

La irrefutable conexión entre Rolo e Impmon

Como ya he explicado anteriormente, el número de Rolo es el 66. Como a Rolo le gusta estar en todo momento alrededor de Zero, podemos asociarles el número 660066 que, en hexadecimal, es el valor del siguiente color:



Y ese es el color de Impmon.

El ciclo sin fin

Como os habréis dado cuenta, el color rolo-zero-zero-rolo nos conduce inevitablemente a Vivian, cuyo pelo, a su vez, nos incita a pensar en Euphy, hermana del hermano mayor de Rolokun.

De igual manera, otros cientos de personajes y conceptos podrían relacionarse con los aquí citados, formando una red de conexiones interminable.





20101224

En tu pequeño planeta



 "En cambio, sobre tu pequeño planeta te bastaba arrastrar la silla unos pasos para presenciar el crepúsculo cada vez que lo deseabas..."
El Principito (Antoine de Saint-Exupéry)


Nosotros también vivimos en un pequeño planeta, del cual se pensó, por muchos siglos, que era el centro absoluto de nuestro gran Universo. Y se puede decir, metafóricamente al menos, que quienes lo pensaron llevaban algo de razón.

Nuestro pequeño planeta es, en realidad, un mundo tremendamente complejo. Y, alrededor de este mundo, se hallan girando sin cesar un sinfín de otros universos estrechamente ligados a nosotros mismos.

Por ejemplo, si sigues ese camino de baldosas amarillas, es posible que llegues a Oz; si logras colarte en el tronco de este árbol hueco, despertarás en el País de las Maravillas; girando en la segunda estrella a la derecha, volando hasta el amanecer, encontrarás Nunca Jamás.

En realidad, no es necesario que nos vayamos tan lejos: podemos visitar otros grandes universos mientras dormimos, cuando nos perdemos en nuestra imaginación de camino a clase o al trabajo, o cuando, como el Principito, arrastramos nuestra silla para observar el ocaso, olvidándonos de los monstruosos baobabs que amenazan con destruír nuestro pequeño planeta.

Como veis, nuestro pequeño planeta es el centro de no uno, sino de muchos grandes universos.








La colonia espacial Ark, girando sobre nuestro pequeño planeta