O Noche del Reinicio Universal, si lo preferís, ya que será un día con muy pocas horas de luz.
La inclinación del eje de rotación de la Tierra con respecto al plano donde descansa su órbita de traslación provoca que, durante estas fechas, las radiaciones solares lleguen al Hemisferio Norte con menor intensidad y, además, durante menos tiempo. Es época de oscuridad.
La temperatura descience y las noches se hacen largas. Muchos animales deciden echarse a dormir. Nosotros, los humanos, como siempre, buscamos un día apropiado para celebrarlo.
Ese día es hoy; es el Solsticio de Invierno, la noche más larga del año. Chronia, Navidad, el festival de Amaterasu, Deus Sol Invictus... son solo unos cuantos ejemplos entre muchas fiestas que deben sus origenes a esta jornada tan especial. Hermosas historias llenas de dioses que vuelven a nosotros para salvarnos de la oscuridad.
La que importa a los Wiccanos -y a muchos otros paganos- se llama Yule.
El 21 de diciembre el Gran Dios se reinicia. Festejamos el regreso del Sol y el renacimiento de la luz: a partir de hoy, cada día será un poquito más largo que el anterior.
Igual que nuestra deidad masculina vuelve hoy a la vida, también para nosotros es buen momento para reinventarnos, para empezar a planear los pequeños pasos que, como han hecho hasta ahora, nos guiarán por los grandes caminos de la vida. Hacia nuestras metas. Hacia nuestra evolución.
Celebrad vuestra fiesta favorita. Reíd, sed felices. Sed buenos con los demás. Sed buenos con vosotros mismos.
¡Reiniciad el mundo!
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20101221
21 de diciembre, Día del Reinicio Universal
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20101218
Las flores de las mañanas de invierno
Hay una cita que a mi hermana le encanta. Es de Enrique Ernesto Febbraro y dice: "Cuando llueve, comparto mi paraguas; si no tengo paraguas, comparto la lluvia."
No está lloviendo, ni estoy escuchando la popular canción de Rihanna sobre compartir su umbrella; simplemente he pensado en paraguas.
Un paraguas es un utensilio que muchos (no todos) usamos para resguardarnos en los días lluviosos (si veis Mary Poppins, descubriréis que tiene otros usos, mas os desaconsejo que los probéis sin supervisión de un experto).
Hace mucho tiempo, en un lugar no tan lejano, me encontraba, como cada mañana, caminando hacia mi facultad. Era uno de esos días que la tele describe como de "fuertes precipitaciones en el tercio norte de la Península", lo que permitió que me pasase todo el trayecto fijándome en los utensilios que los demás viandantes usaban para resguardarse de la lluvia. El mío, como el de la mayoría, era negro; unos cuantos, en cambio, eran de colores vivos (rojos, amarillos, azules) y alegraban la vista desde kilómetros a la redonda: brillaban en medio de la infinita grisura invernal.
Desde entonces utilizo un paraguas verde, porque los paraguas de colores son las flores de las mañanas de invierno. Y pocas cosas me gustan más que una flor.
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Tooru Honda
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